PILAR RAHOLA (La Vanguardia) “MIENTRAS LOS NIÑOS JUGABAN”

Mientras los niños…

¿Qué habría hecho, si la hubieran dejado vivir?, ¿estaría casada…? La respuesta quiebra el aliento

Artículos | 29/05/2011 – 00:00h

Pilar Rahola

Pilar Rahola |

Aún tengo esa sensación de ahogo, de llanto seco. El vídeo ha acabado y me he visto a mí misma con la mirada fija en una pantalla de ordenador que ya no mostraba nada, inerte. Pero había mostrado mucho, y los sentimientos exigen su tiempo para ser digeridos, su lenta cadencia. La última imagen sólo es una lista de nombres que culminan una hora entera de homenaje, recuerdo y dignidad. Pero esa lista está tan preñada de dolor, contiene aún tanto desconcierto, que no es una lista de nombres, son los gritos sin lengua de diez vidas truncadas.

Pilar tenía 8 años. Ana Cristina tenía 10. Vanesa 11 y Rosa María 14. Francisco tenía 17 años y Nuria había alcanzado los 22. Juan tenía 30, el otro Juan 49, Ramón 55 y Maudilia había llegado a los 78. Todos están ahí, metidos suavemente en esa lista de nombres que es, en su sencillez, un universo entero de emociones. Emilia Lara, la madre de Vanesa, evoca sus preguntas más rotas, ¿qué habría hecho si la hubieran dejado vivir?, ¿estaría casada…?, y la respuesta quiebra el aliento. Nunca hay respuestas en la muerte, sólo el baile siniestro del vacío. Y aún estoy así, con ese quiebro que dificulta la escritura de este artículo, como si hubiera perdido la comprensión de la gramática. Como si me hubiera quedado sin diccionario. Fue en Vic, un 29 de mayo de 1991 y dicen las crónicas del juicio al único etarra vivo del comando que el atentado respondió a la voluntad de hacer grandes matanzas en Catalunya porque era sede de los Juegos Olímpicos.

Cuando le preguntaron a Juan José Zubieta cómo se podía activar una bomba de 200 kilos de amonal mientras se ve a los niños jugando en el patio, respondió: “No es nuestro problema que los guardias civiles utilicen a los niños como escudos humanos”, y continuó con sus cosas… Dice Jordi Pujol en el reportaje que hablar es muy fácil, pero no lo es superar la muerte abrupta, brutal, gratuita de los propios, de los niños… Y escuchando a esos familiares, a ese médico que intentó “arreglar” los cuerpos de los niños antes de que sus padres los vieran, las palabras de Pujol cobran un enorme sentido. Ciertamente, hablar es fácil, pero superar el llanto…

Será esta noche, en Antena 3. El reportaje dirigido magistralmente por David Fontseca se titula Mientras los niños jugaban y una de las primeras frases dice: “De repente estábamos en la oscuridad”… He tenido el privilegiado de poder visionarlo antes de la emisión y aún estoy danzando en esa misma oscuridad, buscando la puerta de salida.

¿Cómo entenderlo? ¿Queda algo del ser humano que fue alguna vez, en el frío terrorista que cree que matar niños forma parte de alguna causa? ¿Alguna vez se arrepintió? Y aquellos que homenajearon al comando Barcelona, artífice de tantas muertes, ¿se han arrepentido alguna vez? Quizá sólo bastaría con pedir perdón…

“De repente, la oscuridad…”. Esta noche en Antena 3.

ENLLAÇ ARTÍCLE DE LA VANGUARDIA

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